CHARLES BUKOWSKI
El capitán salió a comer
y los marineros tomaron el
barco

En sus últimos meses de vida, Charles Bukowski
reflexiona en un conjunto de relatos a modo de diario. Tras haberse pasado
media vida en condiciones penosas, por fin puede disfrutar de una gran casa
(incluso con piscina y jacuzzi) y un buen coche en el garaje, pero nada parece
haber cambiado en su interior. Confesiones de uno de los escritores
norteamericanos más leídos del siglo XX, acompañados por ilustraciones de
Robert Crumb.
Yo prefiero beber solo. Un
escritor no se debe más que a su escritura. No le debe nada al lector excepto
la disponibilidad de la página impresa. Pero lo peor es que muchos de los que
llaman a la puerta ni siquiera son lectores. Simplemente han oído algo. El
mejor lector y el mejor humano son los que me recompensan con su ausencia.
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Cuando escribes debes
deslizarte. Puede que las palabras se retuerzan y entrecorten, pero sí se deslizan,
entonces hay un cierto encanto que lo ilumina todo. La escritura cuidadosa es
escritura muerta. Creo que Sherwood Anderson fue uno de los que mejor jugaban
con las palabras (…) PINTABA sus palabras en el papel. Y eran tan sencillas que
sentías fogonazos de luz, puertas que se abrían, paredes que resplandecían. (…)
Y sin embargo, eran como balas también. Te podían noquear.
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Sé que voy a morirme
pronto, y es algo que me parece muy extraño. Soy egoísta, me gustaría seguir
con el culo aquí, escribiendo palabras. Me enciende, me lanza por el aire
dorado. Pero, la verdad, ¿durante cuánto tiempo podré seguir? No está bien
seguir así para siempre. ¡Qué demonios!, la muerte es la gasolina que alimenta
el depósito, en cualquier caso. La necesitamos. Yo la necesito. Vosotros la
necesitáis. Llenamos esto de basura si nos quedamos demasiado tiempo.
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Todos los días, mientras
conduzco hacia la pista, sin parar de sintonizar la radio buscando música,
música decente. Todo es malo, plano, sin vida, sin melodía, apático. Sin
embargo, algunas de estas composiciones se venden por millones y sus creadores
se consideran verdaderos artistas. Es horrible, horrible basura entrando en la
mente de los jóvenes. Les gusta. ¡Dales una mierda! Se la tragan. ¿No lo
entienden? ¿No oyen? ¿No sienten la dilución, la sobriedad?
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Un día
lento hoy en el hipódromo, mi maldita vida colgada de un gancho. Voy todos los
días. (…) Saroyan perdió el culo en el hipódromo, Fante con el póquer,
Dostoyevski con la ruleta. Y realmente no es cuestión de dinero, a menos que se
te acabe. Yo tenía un amigo jugador que me dijo una vez “No me importa ganar o
perder, lo único que me importa es jugar. Yo le tengo más respeto al dinero”.
He tenido poco la mayor parte de mi vida. Sé lo que es el banco de un parque, y
los golpes del casero en la puerta. Con el dinero sólo hay dos problemas: tener
demasiado o tener demasiado poco.
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