lunes, 3 de agosto de 2015

CRÓNICA CONCIERTOS / No Puedo Dejar El Rock

NO PUEDO DEJAR EL ROCK
THE SONIC RACE + MALA REPUTACIÓN 
LOS SUAVES + SINIESTRO TOTAL
Explanada de La Granja (Navia)
1 de agosto de 2015

TEXTO y FOTOS: Jonathan Pérez del Río

El primer día de agosto se desvirgaba este festival bautizado con el nombre de una de las canciones del cabeza de cartel: Los Suaves. Junto a estos, The Sonic Race, Mala Reputación y Siniestro Total serían los encargados de poner rock a la noche naviega. 


En la tarde noche del 1 de agosto la climatología fue benévola y el primer No Puedo Dejar El Rock se abría puntual (a las 21:00) con un sol de justicia. Los encargados de abrir fuego fueron The Sonic Race, banda local que en el último año lleva presentando en directo su debut “Return To Hell”. Lo cierto es que los naviegos están en plena forma, con la confianza que les dan sus canciones, artefactos sonoros de puro rock and roll que funcionan jodidamente bien en directo. Respaldados por un puñado de fieles que les siguen allá a donde van, sus 45 minutos sobre el escenario estuvieron muy bien aprovechados. No faltaron pepinazos adictivos como “You Are My Addiction” o “Mr.Hyde”, himnos cómo “Fight For A New World”, o alguna que otra cover, como la infalible “Search And Destroy” de Iggy Pop o “Hand Of Law" de sus adorados Radio Birdman, con la que pusieron el cierre a un show más que notable.



Llegaba el turno para Mala Reputación, firmes exponentes del rock urbano asturiano. Los de Cangas de Onís llevan desde 1995 en este negocio y su trayectoria, firme y constante, les ha llevado a facturar un total de 7 discos, que repasaron tocando algo de cada uno de ellos durante su hora de actuación. En sus ganas de agradar en su primera visita a Navia, Mala Reputación no se centraron en “Eternas Promesas”, su último largo (del que destacó ese excelente “Que La Tierra”, de lo mejorcito de su repertorio) y prefirieron un popurrí de sus temas más populares, cómo “Benditos Juegos” (encargada de abrir), “Ceremonia”, “Cristal”, “Fuego” o “Abriendo Camino”, uno de sus primeros éxitos, elegida para despedirse con ciertos aires de nostalgia.




Ya con la noche cerrada y con el aforo a su máximo apogeo, el escenario se preparaba para recibir a Los Suaves, cabeza de cartel del festival, encargados de dar nombre al mismo, y principal reclamo de la noche. Los de Ourense fueron recibidos como héroes por sus fans, ejemplo de fidelidad absoluta, y más aún sabiendo que esta gira que les ocupa será la última. Seguidores de Galicia, Cantabria o el País Vasco que cogieron la carretera un día más para acompañar a los suyos en un karaoke masivo. Sonaron los primeros acordes de “Cuando Los Sueños Se Van” y antes de que Yosi se enfrentara al micro las gargantas ya estaban en ebullición. Por delante, dos horas de repaso a lo más granado de su trayectoria: “Palabras Para Julia”, “No Puedo Dejar El Rock”, la bonita “Pardao”, “El Afilador” o “Dolores Se Llamaba Lola”, con la que se retiraron por primera vez antes de los muy generosos bises, que dividieron en dos tandas, haciendo media hora más con “San Francisco Express”, “Ese Día Piensa En Mí”, “Ya Nos Vamos”, (que sin embargo no fue la despedida), “Esta Vida Me Va A Matar”, la aclamada “Dulce Castigo” y “La Noche Se Muere”, que puso (por fin) el punto y final. 




Siendo realistas, a Los Suaves les queda el nombre y el poso histórico que les dan esas canciones que forman parte de la historia del rock español. A Charly, Fernando, Alberto y Tino todavía les queda gasolina en el depósito, pero es una verdadera pena ver cómo Yosi ensucia descaradamente el buen hacer de sus compañeros. Especialmente el de Alberto Cereijo, excelso guitarrista que se adorna en el virtuosismo (a veces excesivo) pero que sostiene a la banda durante la actuación, incluso en esos momentos en los que la cosa parece decaer sin remedio. Cereijo (aprovecho para recomendar su proyecto paralelo, Eco, donde desarrolla su talento sin ataduras) se mueve a más revoluciones que sus compañeros, quienes en ocasiones parecen apurados para seguirle el ritmo, especialmente en ese final apoteósico que desemboca en una tormenta de decibelios más cercana al heavy tradicional que al hardrock que les caracteriza.


El respeto que se han ganado Los Suaves con su trayectoria lo están perdiendo con la actitud de Yosi, incapaz de mantener el oficio durante la mayor parte del show. Por ello sobrevuela esa sensación de que son una sombra de sí mismos, cómo tantos y tantos grupos que exprimen sus días dorados en la carretera.



Es verdad que no era optimista con el concierto de Los Suaves pero tenía ciertas esperanzas con el Siniestro Total, otros veteranos de la escena, que en este caso dieron la de cal. A diferencia de las otras bandas, a los vigueses nunca les había visto en escena, por lo que la experiencia era totalmente novedosa. El carismático Julián Hernández, bien escoltado por sus secuaces Javier Soto, Óscar G. Avendaño, Ángel González y Jorge Beltrán, se las vieron ante una audiencia algo mermada (pues muchos habían decidió emigrar tras el concierto de Los Suaves –craso error señores-) pero entregada eso sí. Y nos brindaron un bolo divertido y versátil, pues Siniestro Total se mueven con soltura por las sendas trazadas por el rock, el punk o el country y el pop. Julián tira de verborrea y sarcasmo entre canción y canción, introduciendo con humor clásicos imperecederos cómo “Miña Terra Galega”, “España Se Droga”, “Camino De La Cama”, “Matar Jipis En Las Cies”, “La Paz Mundial” o esas balas que tenían en la recámara (“Bailaré Sobre Tú Tumba”, “¿Quienes Sómos? ¿De Dónde Venimos? ¿A Dónde Vamos?” y “Sómos Siniestro Total”) para cerrar su directo, y de paso este primer festival No Puedo Dejar El Rock, que consiguió que Navia no quedase huérfana de una noche de rock and roll. Sólo por ello es motivo de celebración. 

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