sábado, 7 de febrero de 2015

CRÓNICA CONCIERTOS / The Brew

THE BREW
Sala Acapulco (Gijón)
Viernes 5 de febrero 2015

Estamos a comienzos de febrero pero The Brew ya han dado un golpe en la mesa con un show candidato a concierto del año en el Principado. 

TEXTO: Jonathan Pérez del Río
FOTOS: Juan Tomé


Para su último largo, “Control”, The Brew probaron con otro productor, el reputado Toby Jepsen, demandado por sacar la esencia más pura de las bandas con las que trabaja. En el disco, que suena musculoso y compacto, se apreciaba el cambio. En directo, también. O al menos eso dicen los que tuvieron la oportunidad de verles en anteriores visitas (llevan 6 años consecutivos girando por nuestro país). Para el que escribe, este era el primer encuentro con el trío británico, por lo que me ceñiré a lo vivido en esta ocasión puntual.

Jason Barwich (voz y guitarra), Kurtis Smith (batería) y Tim Smith (bajo y voces) salieron al escenario llanamente, saludaron con la cortesía propia de los británicos y se pusieron manos a la obra. Bastaron 15 segundos en el arranque de “Repeat” para constatar lo bien que iba a sonar el asunto. Son tres, sí, pero parece que está tocando todo un ejército sobre el escenario. La energía que transmiten con su música se canaliza en el cuerpo de Jason Barwick, que salta y se mueve vertiginosamente contagiando a Kurtis Smith, y a su vez, al padre de este, Tim, que a pesar de doblarles la edad parece estar rejuveneciendo con el paso de los años gracias a girar con estos chicos revoltosos y electrizantes.


La primera parte del concierto estuvo dedicada a repasar buena parte de su último plástico, con la citada canción de apertura, “Mute”, el mágico medio tiempo “Pause”, “Skip” (¿una versión hardrockera de U2?), un “Fast Forward” alargado por la jam sesión y  “Shuffle”.

Para la segunda parte de show recogerían un poco de lo mejor de su discografía, un buen puñado de joyas que engalanarían un repertorio incontestable de más de 90 minutos. Una de ellas, “KAM”, un ejercicio de lucimiento (tanto a la voz como a la guitarra) para Jason Barwick. En Jason se aprecia hambre por comerse el mundo, pues el chaval atesora un talento indiscutible a las 6 cuerdas, con solos prácticos y efectivos, sin excesivos alardes, pero bonitos y resultones al mismo tiempo. Además, su tierna voz se va quebrando, dándole ahora mismo un registro muy atractivo, descarado y rebelde, que encaja como un guante con la propuesta de The Brew: rock de reminiscencias clásicas aderezado con un sonido contemporáneo. Con “Every Gig Has A Neighbour” me recordaron a Cry Of Love; y con “Six Dead” (que dio paso al salvaje solo de batería de Tim, una demostración abrumadora de su ilimitado potencial a la percusión) a los Black Stone Cherry.


Tim, exhausto pero recompensado con la ovación de la noche, esperó el regreso de sus camaradas para acometer la recta final, un encore donde hubo guiños al “Whola Lotta Love” de Led Zeppelin (un déjà vu reciente de lo vivido hace apenas 7 días en la Acapulco de Gijón con el tributo Letz Zep) o al “Baby, Please Don´t Go” de Big Joe Williams (en realidad, a la espídica versión facturada por Aerosmith). Como bis oficial, el demandado “A Million Dead Stars”, un broche perfecto a una palpable demostración del crecimiento imparable de este combo.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario