lunes, 9 de mayo de 2016

CRÓNICA CONCIERTOS / Wild Adriatic

WILD ADRIATIC
Sala Club Niemeyer (Avilés)
Sábado 7 de mayo 2016

Crónica de un conciertazo anunciado. El power trio Wild Adriatic la vuelven a liar otra vez en el Club del Niemeyer. 

TEXTO y FOTOS: Jonathan Pérez del Río


Con los precedentes de su anterior visita (hace ya año y medio aunque aquel show permanece fresco en la memoria colectiva) el asunto no albergaba dudas: los que nos congregamos en la Sala Club íbamos a presenciar un bolazo.

Y a pesar de las altas expectativas, el trío neoyorkino consiguió superarlas holgadamente. Duplicaron el aforo de su última visita, algo anecdótico pues da la risa pensar que fuimos un centenar de personas las que disfrutamos de estos fenómenos como si estuviesen tocando en el salón de nuestra casa.

La Sala Club no tiene absolutamente nada. No hay adornos ni decoración alguna. Un escalón separa el escenario del recinto y no busquen más porque no lo hay. Por no haber, en esta ocasión no había ni bar, y desde luego un concierto a palo seco no es lo mismo. Pero allí se va a ver (y escuchar) música, y cuando un grupo tiene nivel (y los que allí tocan suelen tenerlo) el sonido es espectacular. ¿Y no es eso lo más  importante?


Travis Gray (voz y guitarra), Mateo Vosganian (batería) y Rich Derbyshire (bajo) aparecieron en aquel ambiente frío y pronto se impusieron calentar el local. Atronó “Lonely” y todos nos olvidamos del entorno extramusical. La cosa se limitó a un solo canal: emisores y receptores. Y sin distracciones que valgan Wild Adriatic comenzaron a reventarnos la cabeza.

Por su estética, Travis, Mateo y Rich parecen haber salido de barrios diferentes, pero sobre el escenario empastan de manera asombrosa, como si el objetivo fuese convertirse en un solo músico de 6 brazos y 6 piernas. El talento individual al servicio del grupo, cada uno haciendo lo mejor que sabe hacer. Rich levitando sobre las tablas, ligero como una pluma, agitando su cabellera afro con un flow irresistiblemente contagioso. Eso, o se tiene o no se tiene. Y contagiarse es inevitable. Si no es el hombre más feliz sobre la faz de la tierra al menos lo parece. Tras el rostro de yerno perfecto, Travis esconde una verdadera Rock Star. Su maestría a las 6 cuerdas solo se ve eclipsada cuando afina esa voz de terciopelo, capaz de manejarse igual de bien en el Soul de ojos azules como en el Hardrock. El cuadro lo completa Mateo, quien emerge como la bestia parda, aportando el músculo que hace a la banda poderosa, aporreando la batería como un salvaje al que le va la vida en ello.


Desde su última visita, a Wild Adriatic les ha dado tiempo a lanzar un EP ("Never Enough") y un disco de directo ("Live Volumen One: No Way, Let´s Do It!"). Las nuevas “Never Enough”, “Trouble” o “Strange Persuasions” se entrelazaron con los adictivos hits que engloban su set list de directo: “Tight Grip” (con improvisación a lo Santana entre medias), la tarareable “Woe”, “The Spark”, “Can’t Be Your Man” o la imbatible “Mess Around” entre otras, así como las habituales versiones llevadas a su terreno, en esta ocasión, “Ramble On” de Led Zeppelin, el “Rockin´In The Free World” de Neil Young (que empalmaron con “40 Days & 40 Nights (Hard Times)”) o una genial “Superstition” de Stevie Wonder.

Que esta banda no lo esté petando nos hace preguntarnos si acaso el mundo está sordo. Imposible buscarle fisuras a un concierto impecable. 

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