viernes, 9 de diciembre de 2016

CRÓNICA CONCIERTOS / Julián Maeso

JULIÁN MAESO
Auditorio Municipal (Ribadeo)
Jueves 8 de diciembre de 2016

Julián Maeso presentó su nuevo disco, “Somewhere Somehow”, en la quinta edición del Festival de Jazz&Blues de Ribadeo. 
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TEXTO y FOTOS: Jonathan Pérez del Río
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Julián Maeso. Me suena su nombre un montón. Que no le extrañe, pues este artista toledano, maestro del Hammond pero también a las 6 cuerdas (aunque él, tirando de modestia, se considere más bien mediocre), ha militado en The Blackbirds, The Sunday Drivers, Speaklow, The Sweet Vandals o Aurora & The Betrayers, y ha acompañado en giras a M-Clan y Quique González.

Eso lo explica todo. Pero, ¿tan bueno es? Es incluso mejor de lo que se piensa. Si su hoja  de ruta no es suficiente, sus directos hablan por sí solos: un torbellino de Soul, Funky, Rock, Gospel o Folk sin parangón en nuestras fronteras.  


Un todoterreno vaya. Y un perfecto director de orquesta, capaz de guiar sobre las tablas a una banda de músicos de contrastada calidad como Paco Bastante al bajo, Mario Carrión a la batería, Erin Corine a los coros (y a la flauta, pandereta y teclados), y Paco Rivas a la guitarra, todos y cada uno de ellos pendientes de ejecutar lo que haga falta al mínimo gesto de Julián.


Vaya, se me está haciendo la boca agua. Pues perfectamente podría usted haber ido, pues la platea estaba medio vacía. Además, cabe mencionar que la audiencia tuvo un comportamiento ejemplar, con un silencio respetuoso con los músicos, algo que cabe reseñar en los tiempos que corren pues no es precisamente lo habitual. En esa sensación de confort arrancaron a ralentí Maeso y compañía con “The Road Less Travelled”, perteneciente a su último trabajo, "Somewhere Somehow", recién salido del horno, y del que tocaron todas y cada una de las canciones. Fue una manera de tantear el ambiente, un poco frío y desangelado, cantando eso de “Take my hand, don´t be afraid”, una invitación a dejarse llevar por lo que vendría, que sería mucho y bueno.


Pues a mí un pajarito me dijo que el concierto se le hizo algo. Dijo Maeso en una entrevista: “no quiero hacer música para eruditos”. Con esto no digo que su infiltrado lo sea, pero uno tiene que asistir a los conciertos sabiendo cual es la propuesta del artista que va a ver. Y Julián Maeso y su banda son indomables: con “Leave It In Time” la nave carga motores y despega a toda velocidad; “Someday Maybe Someday” tiene toda la potencia del Hard Rock; “Before They Leave” es Jazz nocturno de calles desiertas gobernadas por farolas; “It´s Been A Hard Day” es una postal folky y campestre; y “No Earthly Paradise” un brebaje delicioso elaborado con mimo y con todos los ingredientes disponibles. ¿Le parece poco?


No, no. No se me enfade. A mí lo que me dijeron. No me ha dicho nada de los bises, no me diga que los muy sosos no volvieron al escenario. No me ha dado tiempo a acabar. Los hubo, y muy generosos. Salió Julián solo a darse un antojo, y recordar sus inicios al piano en una improvisación que desvarió un poco pero que sirvió de entradilla a los músicos, que se unieron justo a tiempo para acompañarle en la psicodélica “It Can´t Be True”. El Soul Rock de “Hanging On A Wire” nos sacó del estado de ensoñación, y el ritmo contagioso de “You Gotta” sirvió para cerrar el recital de forma apropiada.

Está bien, lo reconozco, me ha convencido. Me alegro. Julián Maeso es capaz de levantar polvo sin ensuciarse lo más mínimo la vestimenta. Pura clase. Créame, quedará satisfecho.

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