martes, 1 de marzo de 2016

CRÓNICA CONCIERTOS / IZAL

IZAL 
Teatro La Laboral (Gijón)
Viernes 27 de febrero 2016

IZAL prosiguen su particular rutina de baños de masas y karaokes masivos en los últimos coletazos de su gira de “Copacabana”

TEXTO y FOTOS: Jonathan Pérez del Río


Copacabana nos sugiere playa, mojitos y relax. Sobre todo esto último, y en ocasiones en exceso. IZAL llevan los kilómetros de la carretera cargando en sus espaldas y necesitan desconectar. Se les nota, se lo pide el cuerpo. Sirva esto para entender el porqué estaban tan estáticos sobre las tablas, escapando de sus zonas de confort en ocasiones contadas.


Y eso que en el prometedor arranque no se guardaron nada: “Copacabana”, “Asuntos Delicados” y “Hambre”. Con los primeros acordes las butacas desaparecen y la audiencia (entregada desde que pagaron el importe –excesivo- de la entrada) se pone en pie y así aguantará, dando palmas y aportando sus gargantas (chicas jóvenes en su mayoría) a un karaoke masivo.  


Seguramente se lo hayan ganado a pulso, y el quinteto se sabe vencedor desde que se suben al escenario, sabedores de que se les perdonará cualquier desliz. En los primeros compases al grupo le cuesta encontrar el equilibrio y empastar su sonido. La batería de Alejandro Jordá (para un servidor, el motor principal de la banda y el que pone músculo y nervio al asunto) suena baja y la banda cojea. Algo parecido ocurre con los teclados de Iván Mella, encargados de aportar atmósferas y color a las canciones. Para cuando subsanan este error ya entramos en terreno peligroso: las canciones de relleno (que casi siempre las hay), un puñado de canciones tan bonitas como empalagosas (“Sueños Lentos” y “Palos De Ciego” nos transportan al Club Copacabana con un ambiente más íntimo que nos recuerda a sus inicios). 


Por suerte, y tras este impasse, los madrileños levantarían el vuelo gracias a piezas como “Oro Y Humo” (con ese fantástico crescendo en directo), la lograda “Pequeña Gran Revolución” (canción que Mikel le dedicó a su sobrina), la infalible “Agujeros De Gusano” con sus ramalazos mariachi, o las siempre celebradas “Magia Y Efectos Especiales” o “Mujer De Verde”.

Con las pulsaciones elevadas llegaban los bises y otros tres ases en la manga de su extenso repertorio de éxitos: “Qué Bien”, “Pánico Práctico” y “El Baile”, con Mikel filtrándose entre el público mientras el confeti se desperdigaba por el Teatro de La Laboral.


Un último apunte: me gustó que Mikel (encargado de llevar la voz cantante a la hora de dirigirse al público) reivindicara a todas esas bandas con talento y tantas cosas que aportar que se pueden descubrir en esas salas para audiencias reducidas. Así empezaron ellos. Así empezaron y empezarán tantos otros. Hay veces que aparece uno que llega tan lejos como lo han hecho IZAL, hasta convertirse en una de las bandas con más repercusión en el panorama nacional. Tenerlo en cuenta. 

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